
En 1883, Beauchamp declaró sin rodeos. “La causa primordial de una enfermedad está en nosotros, siempre está en nosotros”. Todos estamos expuestos a los microbios las 24 horas al día, a lo largo de toda la vida. De hecho, tenemos en nuestro cuerpo más microorganismos que células. Muchos dependen del oxígeno y otros no. Básicamente,
Algunos microorganismos nos ayudan a digerir el alimento y a elaborar sustancias importantes como la B12, mientras que otros ayudan a descomponer los desechos ,como la materia fecal. Sin ellos nos quedaríamos ahogados de desechos. Naturalmente, para sobrevivir necesitamos ambos tipos de microorganismos, y nuestro cuerpo, los produce.
Beauchamp demostró que si el equilibrio ácido (ph) del cuerpo tiende a la acidez ,el organismo produce más alimento para los microorganismos destructivos, y el riesgo a enfermar aumenta .Quedó probado que estos microorganismos primitivos que existen en todas las células y en la sangre de todos los individuos pueden cambiar de forma y aparecer como gérmenes de distinto tipo. De ahí que los microorganismos primitivos inocuos, vivan en un ambiente alcalino sano y fuerte , pero se transformen en bacterias cuando el PH deviene ligeramente ácido. Estas bacterias , a su vez, se transforman en hongos cuando el Ph aumenta hasta un grado medio de acidez. Finalmente, los hongos se transforman en virus cuando se exponen a un PH muy ácido. El PH del cuerpo cambia de alcalino a ácido cuando los residuos ácidos del metabolismo, las células muertas, las proteínas sanguíneas y las toxinas quedan atrapadas y se acumulan en los fluídos y tejidos del cuerpo. El resultado de una crisis de toxicidad no es otra cosa que el intento del cuerpo de volver a un estado más alcalino.
La infección es uno de los medios más efectivos del cuerpo para superar un proceso tóxico, a menos que el sistema inmunológico esté ya tan deteriorado que no tenga remedio, como ocurría en la Edad Media, cuando la peste mataba a millones de personas mal alimentadas e inmuno deficientes. Los microbios se descontrolan cuando el nivel de toxicidad del cuerpo es extremadamente alto. En este caso, una intervención urgente estaría justificada ,pero el tratamiento debería ir acompañado de un proceso de depuración de toxinas y desechos. Eliminar una infección con fármacos puede tener graves consecuencias , que a veces se manifiesta años después en forma de ataques cardíacos, reumatismo, diabetes, o cáncer.