OBSTRUCCIÓN “cuando el cuerpo no responde”

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Cualquier enfermedad o síntoma de mala salud está causado por algún tipo de obstrucción.

Cuando un vaso sanguíneo se obstruye y por  tanto, deja  de suministrar oxígeno o nutrientes a un grupo celular, tendrá  que activar determinadas medidas de emergencia para poder sobrevivir. Por supuesto muchas de las células afectadas no sobrevivirán a esa “hambruna”y morirán. En cambio, otras  más resistentes  aprenderán a adaptarse a la situación adversa a través del proceso “mutación celular”y a cubrir sus necesidades energéticas utilizando los productos tóxicos de los residuos metabólicos, como, por  ejemplo el ácido láctico.

La situación de ésa célula podría compararse a la de una persona en el desierto que a falta de agua, decide  tomarse su propia orina para sobrevivir. La mutación celular que lleva a la formación del cáncer es tan sólo un último intento del organismo para evitar una muerte inmediata por envenenamiento séptico y un colapso total. La ignorancia de la auténtica naturaleza del ser humano ha llevado a muchos a creer que ese mecanismo de autovivencia es una enfermedad” autoinmune.”

La palabra autoinmune indica que el cuerpo intenta ir contra él mismo y que prácticamente busca el suicidio. Nada más lejos de la realidad. Los tumores cancerosos

son el resultado de una gran congestión en los tejidos conectivos, los  vasos sanguíneos, y conductos linfáticos, y todo ello evita que las células sanas reciban suficiente oxígeno

y nutrientes vitales.

Estreñimiento:

Otro tipo de obstrucción es el estreñimiento ya que el colon impide que el cuerpo elimine los desechos que contienen las heces. La retención de esos desechos en la parte inferior de los intestinos provoca un entorno tóxico en el colon y, si la situación no se resuelve puede desbaratar el bienestar de todo el organismo.

Infecciones Renales:

Las infecciones y los fallos renales pueden ser una respuesta frente a la acumulación de

piedras en el riñón, y, de ese modo se obstruye el flujo de orina en los riñones o en la vejiga. La acumulación de esos depósitos minerales en el sistema urinario puede provocar retención de líquidos y aumentar el peso, así  como cientos de síntomas diversos.

Infección respiratoria.

Cuando se acumulan desechos tóxicos acídicos en  el pecho y en los pulmones, el  organismo responde con secreciones mucosas con el fin de atrapar las sustancias tóxicas. Como consecuencia, las  vías respiratorias se congestionan y apenas permiten respirar.Si el organismo estaba ya muy congestionado y repleto de toxinas, puede llegar a producirse una infección pulmonar. Las infecciones pulmonares se deben al esfuerzo

del organismo por destruir y luego eliminar las células dañadas o debilitadas, que de otra manera, empezarían a descomponerse, si no estaban ya descompuestas (formación de pus). La congestión pulmonar impide la eliminación natural de las células dañadas o debilitadas. Si la congestión no se resuelve por medios naturales,o bien se incrementa a causa de malos hábitos alimenticios, es  posible que el pus quede atrapado en los tejidos pulmonares. De manera natural, las  bacterias destructoras empezarán a desarrollarse para ayudar al organismo en su desesperado esfuerzo por limpiar esa zona congestionada, la  cual está repleta de células en descomposición y otros productos de desecho.Los médicos denominan a este mecanismo como neumonía o infección estafilocócica .

 Mala audición:

Una mala audición o infección del oído puede ser causadas por una mucosidad densa

Repleta de toxinas y bacterias vivas o muertas que penetra en los conductos que van de la garganta a los oídos (Trompa de Eustaquio). Asimismo, un  espesamiento de la sangre causado por alimentos altamente acidificantes puede reducir el flujo sanguíneo en capilares y arterias, y, como consecuencia, acarrear  numerosos problemas físicos, desde  una simple irritación cutánea, artritis, o presión arterial a incluso un ataque cardíaco o un derrame cerebral.

Este tipo de obstrucciones en el organismo están directa e indirectamente vinculadas a un mal funcionamiento hepático, especialmente al bloqueo que ocasionan los cálculos biliares en el hígado y la vesícula. La presencia de fragmentos de bilis coagulada y de otras sustancias, orgánicas  e inorgánicas, que  quedan atrapadas en esos órganos interfiere en gran manera en los procesos vitales del cuerpo, como  la digestión de los alimentos, la  eliminación de desechos y la desintoxicación de las sustancias dañinas en la sangre.Si se descongestionan los conductos biliares del hígado y la vesícula, los  60 a 100 billones de células del cuerpo pueden “respirar”más oxígeno, recibir  suficiente cantidad de nutrientes y eliminar de manera eficaz los productos de desecho metabólicos, al  mismo tiempo que mantener unos canales de comunicación perfectos con los sistemas nerviosos y endocrino, así  como con las otras partes del cuerpo.

La mayoría de los pacientes que sufren de una enfermedad crónica tienen un exceso de cálculos biliares en el hígado.Gran parte de los cálculos hepáticos están formados por los mismos componentes inocuos que se encuentran en el flujo biliar,y el colesterol es un ingrediente principal. Muchas piedras están formados por ácidos grasos y otros materiales orgánicos que acaban en los conductos biliares. El hecho de que la mayoría de esas piedras no sean más que bilis coagulada o materia orgánica hacen que sean prácticamente invisibles frente a los rayos x.

La situación